ESTÁ CIERTA MI MUERTE
PRODUCCIONES GARROTE
ELENCO: Susana Garrote
DIRECCION Y DRAMATURGIA: Paco Rodríguez AYUDANTE DE DIRECCION: Raquel Reyes. VESTUARIO: Producciones Garrote MÚSICA: Raquel Reyes
ESCENOGRAFIA: Metanoia artes escénicas FOTOGRAFIA: Fotos imprevisibles
SINOPSIS
Un thriller político ambientado en el siglo XVII
«Está cierta mi muerte», así termina el soneto que recita Laurencia en
la plaza de Fuente Ovejuna, sola, sin compañía, justo antes de que su
amado Frondoso irrumpa de entre las sombras. Y dice bien Laurencia,
porque nada es tan cierto en este mundo como la muerte. Y con una
muerte, precisamente, comienza nuestra ficción, la del propio Lope de
Vega, un 27 de agosto de 1635. En realidad, la pieza transcurre dos días
después del entierro de Lope, el 29 de agosto. Todavía circulan por los
mentideros de la Villa mil y una historias acerca de los últimos años de
vida del poeta. El Duque de Sessa, su mecenas (que además ha sufragado
los gastos del multitudinario entierro), consciente de que Lope ha
dejado en su casa un ingente material de textos autógrafos, obras
inéditas, cartas, comedias que ni siquiera han sido estrenadas, etc.,
envía a dos sirvientes a poner orden en su biblioteca con vistas a una
posible publicación que, sin duda, le reportará pingües beneficios. Sin
embargo, si todo es «legal» y se hace conforme a derecho, ¿por qué los
dos «sicarios» del duque aprovechan la caída de la noche para entrar en
la casa de Lope sin ser vistos? ¿Y por qué, cuando empiezan a revolver
entre sus papeles, en lugar de catalogarlos y clasificarlos, como sería
lo lógico, da más bien la sensación de que están buscando algo? Y, en
ese caso, ¿qué buscan? Ahí, en el interior de esa pregunta, como en una
crisálida, arranca la intriga de este thriller ambientado en el siglo
XVII; y desde ahí, como un gusano que escarba lentamente en busca de la
luz, se va desentrañando, con una claridad siniestra, una trama insólita
en la que literatura, teatro, política, sociedad, crimen, envidia, amor,
celos y poder se relacionan tan íntimamente, que acaban formando parte
de un todo, como las caras de un poliedro en relación a su centro, un
centro que esconde la verdad, una verdad terrible, pero de tan difícil
acceso, que solo quienes fueran capaces de contemplar a la vez todas las
caras podrían llegar a descubrirla. Sin embargo, ¿no goza Dios en
exclusiva de un privilegio así? ¿No estamos todos los mortales
condenados a mirar la realidad construye, sobre el vacío que dejan esos
ángulos muertos, los relatos «oficiales» que han de definir y dar
sentido a la historia para las generaciones futuras?
Y de fondo, durante toda la obra, como una sombra inquietante entre
bambalinas, la figura de Calderón de la Barca, la nueva estrella del
firmamento teatral que, con su brillo deslumbrante, convierte la muerte
de Lope en algo más trágico y definitivo aún. ¿Qué pinta Calderón en
todo esto? ¿Por qué también él, la noche del 29 de agosto, merodea por
los alrededores de la casa del maestro? ¿Qué busca? ¿Acaso buscan todos
lo mismo?
Está cierta mi muerte trata, como todo lo poliédrico, de muchas cosas:
de la memoria y el olvido, de los asesinados injustamente que aún
reclaman reparación en una fosa sellada, de la relación entre vivos y
muertos, entre cultura y poder, entre hombres y mujeres, entre opresores
y oprimidos, del patriarcado y la lucha (¡eterna!) de las mujeres por
sus libertades, de la misión del arte (si es que la tiene), de la vida y
la muerte, del amor y los celos, de la envidia, del crimen, de la
tiranía…
Desde el profundo respeto por los clásicos, pero también con el firme
convencimiento de que un pueblo que no revisa y relee permanentemente su
pasado está condenado a olvidarse de sí mismo, lanzamos al mundo esta
obra, con la esperanza de entretener (por supuesto, ¡eso siempre!), pero
también de entender un poco mejor quiénes somos, de dónde venimos y qué
nos caber esperar. Entre tanto, una sola cosa es incuestionable: «Está
cierta nuestra muerte». Y, como diría Hamlet: «el resto es silencio».
DOSIER "ESTÁ CIERTA MI MUERTE"

